Dragón azul
- CA
- 0 [19]
- Dados de golpe
- 9
- Puntos de golpe
- 40
- GACO
- 12
- BA
- 7
- Ataque
- 2 garras (2d6+1/2d6+1) / 1 mordedura (3d10)
- Movimiento
- 9, 24 en vuelo
- Salvación
- G9
- Moral
- 9
- Tesoro
- 13.500 mo
- Alineamiento
- Neutral
- PX
- 2.300
Esta criatura también está en Crónicas de la Marca del Este, con valores distintos.
De todas las criaturas existentes en el universo, los dragones son los más temidos y odiados. Incluso los guerreros más templados y los magos más sabios se echan a temblar ante la presencia de una gran sierpe. Ancianos como el mundo, los dragones presentan una gran variedad de cromatismos y conductas, si bien comparten un pasado común que los caracteriza como criaturas singulares. Todos viven aislados del mundo de los hombres y raramente se relacionan con ellos salvo para salvaguardar sus tesoros, a los cuales son muy aficionados, o para defenderse en caso de necesidad. Poco les importan las disputas de las insignificantes criaturas que
habitan más allá de sus dominios. Pasan la mayor parte del tiempo en un estado de letargo, adormecidos sobre inmensas pilas de monedas y objetos de gran valor, que atesoran con devoción y han recopilado a lo largo de siglos.
Lejos de las convicciones que existen sobre los dragones, su mayor poder no es su temido aliento. Su principal y mayor arma reside en su sabiduría, pues los dragones pueden llegar a vivir cientos de años, lo cual les convierte en criaturas extremadamente inteligentes, sabias y suspicaces. Desconfían de cualquiera que se atreva a traspasar sus dominios, aunque se muestran receptivos a las adulaciones. No hay mejor defensa contra un dragón que insuflarle palabras de admiración que alimenten su ego.
De una poderosa fortaleza física, los dragones son fieros luchadores cuando se les ofende o agrede. Sus terribles garras son capaces de descuartizar a fuertes guerreros de un solo zarpazo y su aliento puede acabar con ejércitos enteros. Con sus dos enormes alas, que son capaces de batir con fuerza, pueden recorrer largas distancias en muy poco tiempo y atacar a comunidades que han visto como sus hogares quedaban reducidos a cenizas en segundos tras el vuelo de un dragón.
Además de sus garras y fauces, los dragones son capaces de lanzar sobre sus enemigos su terrible ataque de aliento. Siempre que tenga ocasión, un dragón utilizará su aliento como arma principal. Son capaces de hacerlo hasta tres veces al día y el daño que causa es igual a los puntos de golpe del dragón. De esta forma, un dragón causará menos daños a medida que va perdiendo vitalidad durante un encuentro. Tras su ataque de aliento, el dragón seguirá luchando con garras y fauces. Para determinar un ataque al azar, lanza un 1d6. Un resultado de 1-3 indica que el dragón ataca con sus garras y mandíbulas. Un resultado de 4-6 y el dragón volverá a lanzar su temible aliento.
Dependiendo del tipo de dragón, el dragón puede lanzar su arma de aliento de tres maneras posibles: en forma de cono, en línea recta o mediante una nube de gas. El aliento con forma de cono comienza en la mandíbula del dragón y es capaz de alcanzar una distancia máxima de treinta metros de largo. A su vez, el aliento va expandiéndose a lo ancho, llegando a alcanzar los diez metros. Un aliento en forma de línea recta, es un ataque selectivo que lanza el dragón contra una víctima concreta. Un potente haz de fuego lanzado directamente que puede llegar a alcanzar los sesenta metros de largo. Por último, el aliento con forma de nube es un ataque que crea de inmediato una nube de gas de quince metros de radio alrededor del objetivo del dragón. Todas las criaturas que se vean afectadas por el aliento de un dragón, tienen derecho a realizar una tirada de salvación contra armas de aliento. Si superan la prueba con éxito, sólo recibirán la mitad del daño que causaría normalmente el ataque de aliento. Los dragones son inmunes al daño que puedan recibir por ataques de armas de aliento, o de otro tipo, de menor cuantía y que provoquen un daño similar al de sus propios alientos. Por ejemplo, un dragón rojo no se verá afectado por las brasas de una antorcha, o por el aliento de un dragón más débil, aunque si recibirá la mitad del daño por un ataque mágico que incluya fuego o por un dragón de características similares, o superiores a las suyas.
Los dragones son criaturas extremadamente inteligentes y, por tanto, la mayoría de ellos tienen la capacidad de comunicarse en lenguaje común, además de en su propio idioma. Los porcentajes que se indican en la tabla anterior indican las probabilidades que se tiene de interactuar con un dragón.
Los dragones con la capacidad de hablar pueden aprender a lanzar conjuros de mago de hasta nivel quinto, tal y como se muestra en la tabla. A menos que se indique lo contrario, los conjuros se seleccionan al azar.
Tipo Hábitat Probabilidad de Probabilidad de letargo comunicación
Blanco Regiones frías 50% 10% Negro Lagunas y pantanos 40% 20% Verde Selvas, bosques 30% 30% Azul Desiertos, llanuras 20% 40% Rojo Montañas, colinas 10% 50% Dorado Cualquier lugar 5% 100%
De todos es conocido que los dragones pasan largas temporadas en un estado de letargo, dormitando sus largos siglos de existencia. A veces pueden llegar a estar dormidos durante varias semanas enteras, a menos que se les perturbe. El porcentaje que se indica en la tabla es la posibilidad que tienen los aventureros de encontrar a un dragón dormido. Un resultado menor que el mostrado en la tabla indica que el dragón se encuentra dormido. Aunque si los jugadores no son los suficientemente sigilosos, este resultado puede verse gravemente alterado y el dragón despertará en cualquier momento. Mientras un dragón permanezca en estado de letargo, puede ser atacado sumándole +2 a todas las tiradas de ataque. Evidentemente, este beneficio sólo es aplicable a un primer asalto, pues tras el ataque, el dragón despertará enfurecido.
A diferencia de otras criaturas, los dragones nunca dejan de crecer durante su ciclo vital. Así pues, los datos reflejados hacen referencia a un dragón de tamaño medio dentro de su clase. Los dragones jóvenes son más pequeños y débiles, mientras que los dragones venerables pueden llegar a medir el doble de lo indicado. El tamaño puede variar en una escala de +/-3 DG. Un dragón joven generalmente tendrá tres
Conjuros por nivel Alcance, aliento y tipo 1 2 3 24 x 9; cono; frío 3 20 x 1; línea; ácido 4 15 x 12; nube; vapor de cloro 3 3 30 x 2; línea; rayos 4 4 30 x 10; cono; fuego 3 3 3 30 x 10; cono; fuego 4 4 4 DG menos, mientras que un anciano sumará tres DG más. De tal forma que los DG de un dragón, por ejemplo rojo, pueden variar entre 7 y 13 DG.
De igual manera, el tesoro acumulado por los dragones también variará en función de la edad. Así por ejemplo, un dragón venerable puede llegar a acumular hasta el doble de la cantidad indicada. Por el contrario, un dragón joven sólo será poseedor, por lo general, de una cuarta parte de lo reseñado. El lugar preferido para esconder sus tesoros son sus oscuras guaridas, tras infranqueables pasadizos y lugares repletos de trampas.
Mención especial requieren los dragones dorados, pues se trata de un tipo singular de dragón que se encuentra a medio camino entre la fábula y las leyendas, aún en el mismo mundo de los dragones, pues son sumamente raros los encuentros con estas poderosas grandes sierpes. Poseen la extraña habilidad de polimorfarse en animales o humanos y comunicarse de manera natural. Se habla de dragones dorados que han convivido en poblados de humanos o dirigiendo poderosos ejércitos.