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Liche

Crónicas de la Marca del Este
Nº de criaturas
1
Tamaño
mediano
Dados de golpe
18 (d8)
Puntos de golpe
81
CA
20
BA
18
Ataques
toque (1d10)
Especial
conjuros, aura de miedo, toque paralizante, rematerializarse
Movimiento
10 metros
Salvación
M
Inteligencia
genio
Tipo
muerto viviente
Moral
10
Tesoro
11 · 7.000 mo
Alineamiento
NM
PX
14.000

Un liche es un poderoso mago que ha conseguido burlar la muerte por medio de artificios mágicos, lo cual le ha otorgado una antinatural prolongación de la vida. A pesar de todo, su cuerpo sigue envejeciendo y su aspecto suele ser el de un decrépito cadáver anciano que viste con lujosas túnicas y se pasea tambaleante entre pilas de libros polvorientos.

Para conseguir llegar a esta prolongación antinatural de la vida, el conjurador ha tenido que pactar con fuerzas oscuras a cambio de favores o sumisión. En compensación recibe una especie de no muerte que le permite continuar con sus estudios de la magia. Todos los liches deben disponer al menos de 18 dados de golpe (DG) para alcanzar el necesario poder arcano para iniciar el complejo ritual de transformación en liche.

La sola presencia de un liche provoca espanto en todos aquellos cuyo nivel sea igual o inferior a 5 (sin posibilidad de tirada de salvación) debido a su aura permanente de miedo. El resto debe superar una tirada de salvación de CAR para evitar salir corriendo durante 2d4 asaltos. Un solo toque con su dedo cadavérico causa el mismo efecto. Además de infligir 1d10 puntos de daño, la víctima que sufra el contacto de un liche debe superar una tirada de salvación de FUE o quedará inmovilizada durante 1d100 días.

Como el resto de muertos vivientes, los liches pueden ser expulsados, pero no destruidos. Son inmunes a todos los conjuros de cuarto nivel o inferior, además de a los conjuros de hechizar monstruo, dormir, polimorfar, rayo centelleante y rayo de muerte. A su vez, solo se les puede causar daño por medio de armas mágicas.

Gracias a sus muchos años de estudios, la mayoría de los liches son capaces de poseer, e incluso fabricar, objetos mágicos con los que protegerse. Siempre tienen en su poder al menos 1d4+1 de estos artefactos. El Narrador tiene libertad en la selección de los mismos. Además, sus guaridas suelen estar repletas de trampas y otros artilugios con los que los liches salvaguardan sus tesoros.

Por si todo lo anterior fuera poco, los liches han perfeccionado la manera definitiva de no ser destruidos. En secreto descargan toda su fuerza vital en un artefacto mágico, llamado filacteria, que puede ser desde un medallón hasta una piedra preciosa o cualquier objeto que almacene el espíritu del liche. En caso de que este muera, su alma regresa a la filacteria y el liche vuelve a materializarse transcurridos 1d100 días.

La única manera de acabar definitivamente con un liche es encontrando y destruyendo su filacteria. Por ese motivo, los liches nunca guardan su filacteria en el mismo lugar donde habitan, sino que la ocultan lejos, en lugares secretos y bien protegidos.

Los liches pueden comandar a todo un séquito de criaturas muertas vivientes. Por medio de la concentración, el liche invoca a las fuerzas oscuras y transcurridos 1d100 asaltos se materializa el tipo de criatura deseada. Esta habilidad solo llama a un tipo específico de muerto viviente por uso. Para determinar aleatoriamente el tipo de muerto viviente que convoca el liche, lanza un 1d20 y consulta la siguiente tabla: tabla de muertos vivientes invocados por un liche

tirada (1d20) Criatura invocada 1-5 Esqueleto (1d20) 6-9 Zombie (1d20) 10-12 Necrófago (1d10) 13-15 Sombra (1d10) 16-17 Momia (1d4) 18 Fantasma (1d4) 19 Vampiro (1d6) 20 Ojo tirano muerto viviente (1)

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